jueves, 3 de octubre de 2013

Un autor verdaderamente maldito

¿Qué pensaríais si de pronto un ser alienígena venido del Cosmos desconocido, -pero no un ser tan divertido como los de "Los hombres de negro", esa película espeluznante aunque ligera de una de esas sagas de Hollywood para entretener al vulgo, sino un auténtico mounstruo surgido de las profundidades del universo-, se os pusiera a gritar confusamente palabras totalmente incomprensibles como éstas?:
 
-¡Aburrucu, mommerósporcoghessí, embebepopopumicalopu!
 
¿Qué pensarías si de pronto este ser se presentara ante vosotros de bote pronto y sin venir a cuento?
 
 
Pues la próxima semana, en leyendas en el tintero tendremos al autor de este tipo de cuentos de terror cósmico que él creo. Será el próximo martes a las diez de la noche, en "Leyendas en el tintero" el programa de radio de www.esmiradio.es  sobre temas literarios y autores de todos los tiempos.
 
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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viernes, 20 de septiembre de 2013

Corazón de perro

 

Hacía años que me rondaba la idea por la cabeza. El otro día me di cuenta que no era el único. Ya bastantes escritores habían pensado lo mismo en su momento. Un ejemplo lo tenemos con "Corazón de perro", de Mijaíl Bulgakov, o bien el "Diálogo de los perros", de Cervantes. Seguramente hay varios más.

Así que si quieres practicar un poco escritura creativa en un relatito, vamos a colgar aquí os micros, conviértete por unos instantes en un perro, e imagina todo lo que se te ocurra. Vamos a ver cómo según el tono del microrrelato, los cuentos serán bien dispares y originales. ¡Awuuu...!

Fernando Gracia Ortuño
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sábado, 7 de septiembre de 2013

El estilo

Hay momentos en que la ovación en un estadio genera como una ola de vaporosa inspiración y las multitudes clamorean emocionadas en un vacío generalizado flotando en el aire que siempre he asociado a logros imposibles, y que cuando era pequeñito se producía en los goles en los campos de fútbol. Ya sea leyendo un poema o un párrafo de una novela de J. D. Sallinger, o una tragedia de Shakespeare, esos momentos son como trozos de inspiración únicos, y cuando leemos alguno, ese antiguo clamoreo resuena otra vez en nuestro interior, removiendo las fibras como cuando veíamos a nuestros ídolos marcar con todo el estilo y la clase de que hacían gala.
 
Sólo volvemos a releer los libros que nos gustaron en ese sentido. Y cuando escribimos, nuestro secreto sería escribir así, como los que escribieron los libros que nos gustaron, ser como ellos, brillar del mismo modo que el poema del escritor de Alma de niño. Pero no podemos ser cómo él, pues él ya está ahí, con su estilo y sus creaciones, y ya no nos podrían confundir. Aunque siempre se notarán las influencias si lo logramos, sólo serán ladrillos que ayudaron a fundamentar nuestro estilo, nada más. Por eso, según dicen, la ardua lucha por alcanzar el estilo propio es dura aunque necesaria, y por eso hay que practicar e ingeniárselas como sea hasta alcanzarlo. ¿Qué hace falta hacer, leer o escribir para hacerlo como nadie todavía lo ha hecho? Esa es la pregunta primera que deberíamos meditar un tiempo antes de coger la pluma.
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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lunes, 2 de septiembre de 2013

Diferencias o no entre novela y relato

Como dice Juan José Millás, a la hora de la concepción no hay fronteras entre el cuento y la novela, él escribe sin esquemas previos, sin saber lo que va a pasar en las siguientes páginas. Su "Visión del ahogado" comenzó como relato breve, pero se convirtió en una novela larga, sin planificación alguna.
 
Por tanto, el aspecto de la estructuración previa y el diseño para él pertenecen al ámbito de la imaginación, el sueño o la locura, y tiene mucho de dejarse llevar por la imaginación y la improvisación es clave en su forma de crear. Se deja llevar hasta que la novela va arrastrándolo hacia una idea o una imagen que poco a poco van adquiriendo cuerpo en una lógica que según él el novelista ha de saber escuchar para no introducir interferencia en su desarrollo, hasta que la novela queda plasmada casi por sí misma bajo la mera tutela del creador. Así lo hace con la trama y con los personajes.
 
En mi caso reconozco que en los relatos existe este dejarse llevar, arrastrándose poco a poco hacia el final establecido a priori de un relato con cierto sentido que sólo yo conozco. Pues los cuentos son fruto de una imperiosidad inmediata, un llegar a su culminación a partir de un final establecido después de pasar por ciertos requisitos en la narración, como detalles importantes que no se pueden obviar.
 
En la novela yo planifico las líneas generales del argumento y de la trama, y aunque luego siempre me llevo sorpresas fruto de la corriente que te arrastra que dice Millás, por lo general resulta un recorrido narrativo previamente planificado, pero como digo, en líneas generales.
 
Escribir siempre conlleva sorpresas con uno mismo, los personajes, el ambiente o el mismo sentido de lo que querías decir al principio
 
 
Fernando Gracia Ortuño
 
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¿Empezar por una o por otro: Novela o relato?

Muchos escritores piensan que para dominar la técnica de la escritura, primero hay que comenzar con el relato, y una vez que se está en posesión de dicha facultad, comenzar a escribir novela. De todos modos no son pocos los escritores que han comenzado directamente con la novela y les ha salido muy bien a la primera, desde el mismo principio.
 
Esto depende de muchos factores. Pero lo que está claro es que la práctica es insoslayable en el arte de escribir, y la lectura cuando menos imprescindible. La inmensa mayoría de escritores vinculan la lectura con la eficiencia en la escritura creativa. La literatura es una, todo está relacionado en ella desde el albor de los tiempos, allá por la época de la antigua Súmer babilónica, en el Creciente Fértil, y en Egipto, con las primeras manifestaciones en forma de escritura cuneiforme sobre tablillas de barro, y la cultura y la formación también influyen poderosamente, si no exclusivamente, en que se pueda conseguir la unidad y la perfección de la novela o el relato.
 
Antiguamente, y desde su comienzo, la literatura estaba en manos de monjes y sacerdotes, que eran los que tenían las prerrogativas de la escritura, y con ella la administración y la economía y la política, y la cultura, y la ciencia también les pertenecían exclusivamente. En aquellos tiempos, hace más de cinco mil años, muchas de estas primeras composiciones eran en verso. Las epopeyas, los poemas amorosos y las cosmologías eran estructuras narrativas sumamente complejas ya. Sin embargo, guardaban el secreto y la técnica de la escritura coherente y artística.
 
No dudo en ningún momento que cada epopeya o cosmología o poema tuvieron sus fases de maduración, y estoy convencido que parte de estos ensayos fueron en modelos pequeños, hasta dominar la técnica.
 
Es por tanto recomendable, y para no insistir sobre el tema en demasía, primero aprender lo pequeño en literatura, y pasar sucesivamente a cosas más complejas, como es el caso de la novela. De hecho, una vez se domina el arte de escribir, se puede conseguir todo lo que se proponga uno si sabe planificar el esquema y la estructura de una obra literaria de la envergadura de la novela.
 
 
 
Fernando Gracia Ortuño
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La novela y el relato

Decía Cortázar algo parecido a esto: que el relato tenía que atraer por su explosividad e inmediatez y que  su intenso magnetismo compensaba entonces su brevedad necesaria, mientras que la novela ganaba al lector por puntos y paso a paso.
 
En cierto modo es verdad. Pues la novela precisa, creo yo, de mayor planificación y asentamiento de ideas, organización, una concienzuda documentación, según sea el caso, y lo más importante, la creación del ambiente del relato se complementa en la novela con la elaboración meticulosa de los personajes, sus características y andadura vital, que no se contradigan en su trayectoria particular, y la idea general de la novela una vez concluída, si engancha la trama, es lo que permanecerá entonces en la memoria tal como tal vez la llamarada explosiva del fuego artificial del relato también nos vislumbró, aunque en menos tiempo, claro.
 
Fernando Gracia Ortuño
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